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La peste negra y los astros
Por Marco
Trascurría
el Año de nuestro
Señor del
1347, cuando la peste negra llegó a Europa desde el
territorio
chino
de Yunnan,
los mongoles
lo propagaron posteriormente hacia de Asia Central.
El lugar en donde se produjo el contagio
con los europeos fue la ciudad de Caffa, colonia genovesa
situada en la península de Crimea. La epidemia se
difundió hacia el Occidente, por medio de los marinos
genoveses enfermos que viajaron a través del Mediterráneo.
La enfermedad provocaba una muerte inmediata,
absolutamente imposible de evitar.
En el año
1348 el mal estaba presente en casi toda
Italia,
una gran parte de
Francia
y los territorios de
la Corona de Aragón.
La epidemia se propagó al noroeste de Francia, zonas
meridionales del Imperio germánico, sur de
Inglaterra,
Corona de Castilla
y
Reino de Portugal.
En 1530
moría en el cerco de Gibraltar, víctima de la peste negra,
el rey de Castilla
Alfonso XI.
"Et fue la voluntad de Dios que el Rey adolesció, et ovo
una landre", leemos en la crónica que relata la vida del
mencionado monarca.
Así se
expresaba
Boccaccio
en su "Decamerón": "al empezar la enfermedad les salían a
las hembras y a los varones en las ingles y en los sobacos
unas hinchazones que alcanzaban el tamaño de una manzana o
de un huevo. La gente común llamaba a estos bultos bubas.
Y en poco tiempo estas mortíferas inflamaciones cubrían
todas las partes del cuerpo".
La peste, cuyo agente patógeno era la
bacteria "Pasteurella pestis", era básicamente una
enfermedad de los roedores, transmitida a los humanos,
mediante su inoculación en el sistema linfático, por
intermedio de un parásito, la pulga de la rata.
Los europeos de mediados del siglo XIV,
ignorantes lógicamente de la interpretación científica del
mal que padecían, buscaron una explicación de la epidemia,
sacando los más variopintos argumentos.
Uno de ellos tenía un sustrato ético: la
peste negra era simplemente un castigo enviado por la
divinidad como respuesta a los pecados cometidos por los
humanos. Pero también se barajó otra hipótesis, de
carácter astrológico: la epidemia quizá era una
consecuencia de una fatal confluencia de los astros.
Un texto
proveniente de
la Corte pontificia de Aviñón,
las "Vitae Paparum Avinonensium" mantenía sus dudas entre
la explicación astrológica y la de carácter ético: "La
peste provenía de las constelaciones o de la venganza
divina".
Los universitarios de la época ponían el
acento en la idea de que la epidemia había tenido su
génesis en una determinada conjunción planetaria. Así, el
cirujano Guy de Chauliac, una persona de gran prestigio en
su época, afirmaba que la causa del morbo se encontraba en
la coincidencia de los planetas Saturno, Júpiter y Marte
en un determinado día del año 1345. Era la interpretación
académica, lo que explica que fuera la que gozara de mayor
predicamento.
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